Desde el primer momento en que me puse a pensar como abordar el retrato de Carolina me pareció interesante poder utilizar el lugar que ella había elegido para su trabajo anterior. Me llamaba la atención ese espacio, ese singular pasillo, el cual me desconcertaba e intrigaba de igual manera ya que de la forma que se podía apreciar en sus fotografías parecía un lugar extraño para una casa y para vivir. Me imaginaba como seria la persona que pasaría sus días en ese lugar frío, poco acogedor, que e hacia acordar a una institución mental, hospital con aires siniestros.
Repasando los distintos fotógrafos me encontré en las fotos de Man Ray un buen indicio de como encarar la idea que tenía, ya que esos retratos surrealistas, esa construcción romántica de un objeto o persona podían de alguna manera reflejar lo que buscaba.
De más esta decir que considerar mis retratos como surrealistas sería bastante pretencioso de mi parte pero creo que basándome en ellos puedo de alguna manera expresar lo que quiero para estos retratos



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